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El problema americano con el Kratom

Analizamos los casos de sobredosis en EEUU en los que el Kratom ha estado presente

En KationicKratom llevamos años analizando los últimos estudios publicados sobre el Kratom para mantener a nuestros lectores actualizados.

Sin lugar a dudas, los estudios toxicológicos relacionados con los fallecimientos tras la exposición a esta planta son los más polémicos y controvertidos. Dicho de otra forma: las sobredosis de Kratom.  ¿Puede matarte una sobredosis de Kratom? Si bien la seguridad sobre el consumo de Kratom abarca múltiples facetas, esta es la más mediática.

Se trata de una planta con un perfil farmacológico bastante seguro y hasta el momento, ha sido difícil relacionar muertes únicamente con la ingesta de Kratom. Jack E Henningfield estima que el riesgo de muerte por sobredosis es al menos 1000 veces mayor con los opiáceos que con el Kratom. 

Los fallecimientos reportados tras la ingesta de Kratom van usualmente asociados a otras drogas, como opiáceos, alcohol y benzodiacepinas, pero eso ha cambiado.

En nuestro artículo sobre efectos secundarios y seguridad del consumo de Kratom analizamos un estudio que no dejó a nadie indiferente: un paper publicado en Journal of Addiction Medicine analiza los casos de mortalidad relacionados con la exposición a las drogas en Florida, donde el fentanilo es el principal responsable de estas sobredosis. En 36 de 484 fallecimientos (6,5%) en los que se encontró mitraginina en sangre, esta fue la única sustancia hallada, mientras que en el resto de casos estaban involucradas múltiples sustancias.

En los laboratorios de medicina forense de EEUU, el fentanilo sigue siendo el rey, pero los consumidores de Kratom no podemos meter la cabeza bajo tierra. Hay que analizar las causas para proteger a los consumidores, y una muy probable son los extractos.

De tomar una infusión, a un «chupito» monodosis ultraconcentrado. De comprar hojas, a comprar alcaloides puros. Estos fallecimientos asociados al Kratom solo se reportan en EEUU, siendo muy raros en países del sud-este asiático dónde se consume la planta de manera tradicional y el uso de extractos es más raro.

Se lleva mucho tiempo avisando sobre los peligros de los extractos. Así lo hizo recientemente Oliver Grundmann, de la facultad de farmacia de la Universidad de Florida:

Las dosis o porciones habituales de productos de hoja de kratom oscilan entre 1 y 10 g que contienen entre 20 y 200 mg de mitraginina, mientras que los extractos concentrados de kratom pueden contener muchas veces esa cantidad de mitraginina

Pero es que ya no solo estamos hablando de extractos, sino de alcaloides puros. En EEUU se comercializan productos con 7-hidroximitraginina de alta pureza, un alcaloide del Kratom mucho más potente que la mitraginina. Precisamente sobre esta problemática ha hablado Kirsten E. Smith de la Universidad Johns Hopkins en un ensayo recién publicado:

Se desconocen las implicaciones políticas de los productos semisintéticos de 7-hidroximitraginina, pero los acontecimientos adversos o las muertes provocadas por los productos de 7-hidroxitraquinina podrían plantear complicaciones a la regulación de una industria del kratom en crecimiento. Para que quede claro: equiparar los productos con 7-hidroximitraginina al kratom es análogo a equiparar los cannabinoides sintéticos al cannabis o cáñamo inalterados.

La industria trata de proteger a los consumidores para protegerse ella misma

Hemos hablado con anterioridad de como la industria del Kratom busca limitar la concentración de 7-hidroximitraginina en las hojas de Kratom para limitar su potencial adictivo y sus efectos secundarios.

La presencia de este alcaloide puro en el mercado supone un quebradero de cabeza aún mayor. La Asociación Americana del Kratom (AKA) hace presión para que se adopte la Kratom Consumer Protection Act que prohíbe la venta de productos con más de un 2% de 7-hidroximitraginina así como el uso de alcaloides sintéticos.

La propia AKA ha denunciado casos de malas prácticas por parte de vendedores de Kratom que venden alcaloides puros, ya que legalmente, estos no podrían considerarse suplementos sino que entrarían en la categoría de medicamentos y su venta estaría restringida.

Ejemplo de un producto de contiene 7-hidroximitraginina pura y cuya venta trata de limitarse
Productos como este, que contiene 15 mg de 7-hidroximitraginina por tableta, pueden suponer un riesgo para los consumidores mal informados

¿Es el auge de los extractos un síntoma de la crisis de los opioides?

El Kratom ha sido usado durante siglos para tratar adicciones, especialmente a los opiáceos, ya que sustituye parcialmente sus efectos y su perfil adictivo es limitado.

Con el auge de potentes opioides sintéticos como el fentanilo y la falta de acceso de a un programa de reemplazo de opioides seguro y bajo supervisión médica (como la metadona), el Kratom es una alternativa legal para paliar el síndrome de abstinencia.

Pero debido a la tolerancia cruzada y la taquifilaxia que produce el fentanilo, es necesario usar una gran dosis de Kratom para mantener la adicción, y aquí entran en juego los extractos, que proporcionan al consumidor rápidamente lo que necesita.

Pero usar el Kratom o extractos para simplemente continuar con el consumo de opioides no trae nada bueno: muchos fallecimientos en los que se ha hallado mitraginina en sangre también están relacionados con la exposición a otros opioides. Y parece ser que el el Kratom no ejerce un papel protector, sino lo contrario:

El uso conjunto de opiáceos y kratom aumentó aún más las probabilidades de morir por DIRM (mortalidad relacionada con la intoxicación por drogas), lo que indica que el kratom no siempre funciona como agente reductor de daños.

Como ya mencionábamos en nuestro artículo sobre el uso del Kratom para tratar el dolor, hay evidencia temprana de que la mitraginina reduce la tolerancia (y dependencia física) a los opioides en caso de coadministración. Esta reducción de tolerancia es un arma de doble filo, pues consumir Kratom con la dosis habitual del opioide puede llevar a una sobredosis.

La primera medida a tomar: la información

Sin lugar a dudas, la reducción de riesgos pasa por la información. Si bien la ciencia aún no puede responder todas las dudas por falta de ensayos clínicos en humanos, los consumidores deben tener presentes los riesgos y los vendedores de Kratom deben ser transparentes con los productos que venden.

La prohibición puede proteger a la industria del Kratom, pero no va a acabar con la problemática de los opioides en EEUU hasta que los adictos no reciban el tratamiento adecuado.

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