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Kratom para tratar adicciones: ¿una alternativa con menores riesgos?

Venta callejera de Kratom en Thailandia

El Kratom (Mitragyna speciosa) lleva siendo usado mucho tiempo con éxito en el sud-este asiático para tratar adicciones. Actualmente, se usa en todo el mundo para dejar los opiáceos sin pasar por un SAO (Síndrome de Abstinencia a Opioides) grave.

Además, es usado en menor medida para combatir la dependencia a otras drogas, como el alcohol o la metanfetamina.

De hecho, un 5% de los consumidores españoles encuestados por Kationickratom la usan para este fin.

¿Cómo actúa?

Mucha gente cree que el Kratom se comporta como un suave agonista μ (mu). Pero su complejo perfil farmacológico, con alrededor de una docena de alcaloides activos requiere echar un vistazo más de cerca.

Estos son dos de los principales alcaloides encontrados en el Kratom:

Principales alcaloides presentes en el Kratom

La mitraginina y la 7-hidroximitraginina son los alcaloides clave: se comportan como agonistas mu parcial y cuando activan el receptor mu, no inducen la misma respuesta que los opiáceos clásicos, sino que la activación no recluta la proteína β-arrestina. Este fenómeno se conoce como agonismo sesgado.

Esto resulta en menores efectos secundarios en comparación con los opiáceos clásicos, como estreñimiento, desarrollo de tolerancia y depresión respiratoria.

El principal alcaloide del Kratom, la mitraginina, activa parcialmente el receptor mu sin provocar reclutamiento de arrestina.
El agonismo sesgado de los alcaloides del Kratom abre una nueva opción terapéutica para tratar el dolor y la dependencia a opiáceos

El Kratom no solo modula el sistema opioide. Esta planta tiene múltiples mecanismos de acción, y se cree que su acción sobre la serotonina y la dopamina es clave en el tratamiento de la adicción a los opioides: según estudios preliminares, el tratamiento con Kratom durante la retirada de opioides aumenta los niveles de serotonina a la vez que disminuye la dopamina, lo que se traduce en una disminución de la actividad de los centros de recompensa del cerebro a la vez que se reducen los síntomas de retirada.

El extracto de Kratom modula la serotonina y la dopamina durante la retirada de opioides.
Efectos del tratamiento del Kratom sobre la dopamina y serotonina durante la retirada de morfina en ratona

Otro mecanismo de acción es la modulación inmunológica: el Kratom no solo no produce la misma neuroinflamación que producen los opiáceos (mediante la vía TLR4/MD2) sino que es capaz de reducirla en modelos animales. El resultado es una atenuación del síndrome de dependencia y la recuperación motora.

Si quieres saber más sobre los alcaloides del Kratom y sus diferentes vías de acción, en esta entrada encontrarás información sobre los más relevantes:

Resumen sobre los alcaloides del Kratom

Kratom como tratamiento de sustitución de opiáceos

Tradicionalmente, el Kratom ha sido usado en el sud-este asiático para desintoxicarse del opio y más recientemente, de la heroína.

El Kratom ayuda a paliar el síndrome de abstinencia. Posteriormente, abandonar el consumo de Kratom supone un menor esfuerzo en comparación con otros opiáceos.

Hay base científica para creer que esta estrategia funciona, basándonos en ensayos en modelos animales.

Recientemente se evaluó la capacidad del Kratom así como de la mitraginina por separado de producir dependencia física tras el consumo crónico, así como su potencial terapéutico para paliar el síndrome de abstinencia a la morfina en un modelo animal. Estos son los resultados obtenidos:

Menor dependencia física

Al inducir un síndrome de retirada con naloxona, los ratones tratados con alcaloides de Kratom o mitraginina sola, mostraron menos síntomas de retirada que los tratados con morfina.

Menor síndrome de abstinencia

En ratones con dependencia a la morfina, la administración de alcaloides de Kratom tras descontinuar la morfina atenuó los síntomas de abstinencia inducida por la naloxona. Esto fue así incluso reduciendo la dosis de Kratom de forma gradual durante 3 días seguidos.

Aunque los estudios en modelos animales son el primer paso para llevar a cabo estudios en humanos, debemos tener en cuenta sus limitaciones:

  1. No se puede extrapolar directamente a humanos. Necesitamos estudios en humanos que ya están en camino.
  2. Algunos estudios usan alcaloides puros, mientras que el Kratom es una combinación compleja de bastantes alcaloides.
  3. La metodología usada en casa estudio es diferente, por lo que los resultados son heterogéneos.

Estudios en humanos

Diversos estudios arrojan información sobre este uso:

Algunos investigadores han tratado de sacar conclusiones a partir de estos estudios. Cornel Stanciu et al (2022) trató de responder esta pregunta: ¿Ayuda el Kratom a reducir daños o es dañino en sí mismo?

Concretamente, analizaron:

También Rui Yu et al (2024) analizaron posibles compuestos de origen natural para combatir adicciones y recopilaron la evidencia que avala el uso de la mitraginina para este fin.

Por desgracia, aún no podemos sacar conclusiones definitivas sobre la eficacia del Kratom como tratamiento de sustitución de opiáceos en humanos, ya que hay varios problemas:

  • Escasez de ensayos clínicos.
  • En los estudios observacionales, al contrario que en los ensayos con animales, hay múltiples factores que interfieren e impiden llegar a una conclusión.
    • Uno de ellos es la politoxicomanía, que da lugar al uso concomitante de kratom con otras drogas de abuso.
  • El sesgo en estos estudios es un problema, como bien ha señalado el equipo de Cornel:
    • El lobby pro-Kratom trata de vender el Kratom como una alternativa segura y eficaz a los opiáceos clásicos.
    • En el lado opuesto, diversas instituciones prohibicionistas se enfocan en los daños que esta planta puede causar. Entre estas instituciones, la que más ruido ha hecho recientemente ha sido la FDA.

Pros y contras del Kratom para dejar los opiáceos

Ventajas

Desventajas

  • No avalado por las autoridades sanitarias.
  • No tiene las mismas garantías que un fármaco: debido a la falta de estandarización, cada cepa y vena de Kratom es diferente. La realización de análisis químicos y microbianos depende de cada vendedor.
  • Posibilidad de interacciones farmacológicas: debido a la gran cantidad de alcaloides y su complejo mecanismo de acción, pueden surgir interacciones no previstas. Si quieres saber qué interacciones entre Kratom y fármacos se conocen, haz click aquí.
  • Como todo tratamiento de sustitución de opiáceos, puede producir dependencia. La clave está en que el síndrome de retirada es menor que con otros opiáceos, lo que permite hacer un decalaje de la dosis más fácilmente. Para más información sobre este punto, consulta nuestro artículo sobre la adicción al Kratom.

¿Puede el Kratom provocar un SAO (síndrome de abstinencia a opioides) precipitado?

El síndrome de abstinencia a opioides precipitado es una reacción adversa que ocurre cuando un antagonista de los receptores opioides (como la naloxona) o un agonista parcial (como la buprenorfina) desplaza rápidamente a los opioides de los receptores en el sistema nervioso central. Esto provoca una retirada abrupta del efecto de los opioides en el cuerpo, generando síntomas intensos de abstinencia en personas que tienen dependencia física a estas sustancias.

A pesar de que los alcaloides del Kratom parecen actuar como agonistas parciales de alta afinidad, al igual que la buprenorfina, no se han descrito casos de SAO precipitado con el Kratom. Si bien no se puede descartar por completo que ocurra este fenómeno, sí que es más probable que el consumo de Kratom no alivie completamente el síndrome de abstinencia en aquellas personas adictas a opiáceos clásicos.

En el caso de la buprenorfina, parece ser que su consumo puede ser conmutado (pasar de kratom a buprenorfina y viceversa) sin desencadenar un SAO precipitado.

Sí que se desencadena un SAO precipitado en los consumidores crónicos de Kratom al administrar un antagonista opioide como la naloxona o la naltrexona [1] [2].

Kratom para el tratamiento del alcoholismo

La adicción del alcohol es una de las peores adicciones que existen. El alcohol no solo es tóxico en diversos tejidos como el hígado o el cerebro, sino que su síndrome de abstinencia puede resultar mortal (p. ej delirium tremens). Junto con el síndrome de abstinencia de benzodiacepinas y barbitúricos, son los únicos «monos»  que hacen peligrar de forma seria la vida de una persona y requiere hospitalización urgente.

En España el consumo de alcohol está socialmente aceptado, por ello es plausible que el alcoholismo se desarrolle hasta niveles graves en una persona, sin que haya intervención médica hasta que se generen diversas patologías asociadas con el alcohol.

El Kratom es usado fuera del ámbito clínico, como auto-medicación, para reducir la ingesta de alcohol y los síntomas asociados a su retirada. No se trata de una terapia aprobada para este fin y la evidencia sobre su tolerabilidad y eficacia, que resumiremos a continuación, es muy limitada.

¿Cómo actúa?

El Kratom parece reducir el consumo de alcohol mediante el agonismo sesgado en los receptores delta (δ) [3] [4] [5].

Papel del Kratom en el tratamiento del alcoholismo

Adicionalmente, reduce los síntomas de abstinencia, según un ensayo pre-clínico, de forma similar a los antidepresivos. 

Pero al contrario que los antidepresivos, el extracto alcaloidal de Kratom produce un alivio de la retirada del etanol en ratas dependientes sin alterar el sueño (parámetros REM), al contrario que la fluoxetina. 

El mecanismo de acción especulado involucra las vías de la serotonina y adrenalina y concuerda con los hallazgos de otro ensayo pre-clínico: la mitraginina no solo redujo en mayor medida la auto-administración del alcohol que la naltrexona (antagonista opioide aprobado en nuestro país para tratar el alcoholismo), sino que su combinación es aún más efectiva.

Además, esta combinación no presentó efectos adversos ni sedación, por lo que se abre una nueva vía para tratar el alcoholismo en humanos.

El tratamiento del alcoholismo usando Kratom no empeora la calidad del sueño

Eficacia en humanos: evidencia disponible

Fuera de los ensayos en modelos animales, la evidencia es limitada y mayormente anecdótica, pero tenemos información de un pequeño estudio longitudinal realizado en Malasio que aporta los siguientes datos clave:

Papel del Kratom en la deshabituación a la metanfetamina

En Tailandia hay un elevado consumo de metanfetamina (meth). Ya hace algunos años, incluso antes de la legalización del Kratom, el gobierno del país asiático se planteó usar esta planta como tratamiento para la desintoxicación.

¿Cómo actúa?

La idea tiene cierta base si bien requiere más evidencia para sustentarla: el Kratom podría mantener un estado hedónico basal estable (la anhedonia es un problema habitual al descontinuar los estimulantes), mientras su efecto ansiolítico podría prevenir el «craving«. Esta lógica podría aplicarse a otros estimulantes, como la anfetamina o la cocaína.

De hecho, en un estudio transversal con 403 hombres consumidores de esta droga, los que también consumen Kratom muestran menores niveles de síntomas depresivos, siendo el factor más importante la cantidad de Kratom consumida por toma.

En un ensayo pre-clínico, el extracto de kratom, especialmente a una dosis de 80 mg/kg, mostró eficacia en revertir tanto la preferencia condicionada de lugar inducida por metanfetamina como las alteraciones en los patrones de actividad neuronal asociados.

Efectividad

La evidencia disponible es mucho menor que en el caso de los opiáceos o el alcohol, por lo que necesitamos especialmente ensayos clínicos que avalen su eficacia.

Un análisis en las redes sociales realizado por Settle JR et al ha buscando evidencia anecdótica en aquellos que se automedican con Kratom para dejar los estimulantes. Recalcan que este uso del Kratom es más novel y está menos extendido. Se han reportado casos de éxito, pero los autores ponen de manifiesto los riesgos que pueden surgir, entre ellos la dependencia física y psicológica al Kratom.

Otro estudio en toxicómanos Malasios, dónde el Kratom se usa de forma etnobotánica, reveló que el 72% de los encuestados lo usan para reducir el uso de metanfetamina. Al valorar de forma subjetiva el poder adictivo del Kratom, los voluntarios lo calificaron como menos adictivo que otros opiáceos, la metaanfetamina, bezodiacepinas, cannabis y ketamina. El estudio también resalta que, a pesar de la capacidad adictiva del Kratom y su consumo extendido en este país, no supone un problema sanitario significativo.

Un estudio en adolescentes toxicómanos en Malasia también refleja este uso, entre otros:

Y de nuevo desde Malasia nos llega una investigación en la que evaluaron la relación del Kratom respecto a la agresividad en consumidores de metanfetamina, con la participación de 103 varones.

No se encontraron diferencias en el nivel de agresividad entre consumidores y no consumidores de Kratom. Sin embargo, hallaron que los consumidores de metanfetamina que consumían Kratom con baja frecuencia (de 1 a 3 veces al día) presentaban menor agresividad: se identificó la dependencia al Kratom y la primera edad de consumo como factor de riesgo.

En definitiva: necesitamos ensayos clínicos en humanos

Para combatir la actual crisis de los opioides, necesitamos saber si el Kratom es seguro y eficaz en comparación a los opioides comunes.

A pesar de la evidencia disponible, que señala el potencial del Kratom para tratar adicciones, necesitamos ensayos clínicos en humanos. Estos ensayos requieren financiación, y el Kratom al ser una planta no es patentable. Este puede ser uno de los motivos por los que aún no existen tales estudios. La única forma de llevarlos a cabo es con dinero público. Es probable que una farmacéutica solo quiera embarcase en dicha aventura si lo hace con algún extracto o alcaloide modificado que permita patentarlo y obtener beneficios.

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